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David, Red Bull, Muchísimas Gracias

domingo, 26 de octubre de 2008



Ayer 25 de octubre, a partir de las 15 horas, el asfalto de la 9 de Julio comenzó a temblar. Parecía que el suelo se partía, que se quebrajaba. En ese mismo momento, al costado de la famosa avenida que te lleva al obelisco y con ese histórico monumento de fondo, unas 80 mil personas comenzaban a escuchar una música especial. Una música que miles de apasionados no escuchaban desde abril de 1998. El sueño se hacía realidad, por lo que tanto habíamos esperado se estaba cumpliendo: David Coulthard estaba acelerando el Red Bull en las calles de Buenos Aires.
Con el Obelisco como fondo principal del escenario, Coulthard aceleró, saludó y nos robó adrenalina de todo el cuerpo. Provocó un clima especial que nunca antes en la Capital Federal se había sentido. A falta de un GP de Argentina y con la sena envidia de que Brasil se quedó con la definición del título la próxima semana, nos dimos el gusto de ver a David Coulthard quemando caucho sobre la avenida conocida popularmente como la “más ancha del mundo”.
Aceleraciones, frenadas, y derrapes en cuatro tandas de tres vueltas. David nos maravilló a todos antes de su retiro. Mostró un especial cariño por Argentina, de hecho se colgó una bandera de nuestro país como capa de Supermán cuando dio una última vuelta con otro coche para saludar al público.
“Para mí es un gran honor girar en la Argentina, un país con tanta tradición en el automovilismo. Siempre me gustaba venir a Buenos Aires para correr los Grandes Premios”, declaró cuando se bajo del Red Bull para saludar a la gente.
Posteriormente reconoció similitudes con Reutemann, con quien se siente muy identificado y prometió visitarnos más seguido. “La próxima para jugar al polo”.
Tras competir con Williams y McLaren, el escocés llegará el próximo fin de semana al final de su carrera con 13 triunfos, 12 poles y 62 podios.
Su carrera en F1 se marcó a fuego desde su mismo comienzo porque fue nada menos que el piloto que Frank Williams eligió para que empuñara el volante que en San Marino tristemente dejo Senna. Corrió con autos campeones que supieron lograr títulos, y el no se lleva ninguno, es cierto, pero después de haberlo visto en la 9 de julio me quedó bien en claro algo: “que David siempre puso todo.”

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